Global Risks to the EU 2026
Contribuir a la protección de los derechos humanos promoviendo la democracia y la participación de la ciudadanía en la vida política.
Este informe publicado por el Robert Schuman Centre del Instituto Universitario Europeo (EUI) y dirigido por la investigadora Veronica Anghel se basa en una encuesta masiva a expertos en política exterior y seguridad comunitaria. Dibuja un horizonte para el año 2026 dominado por la convergencia de tres amenazas existenciales: el sabotaje físico a infraestructuras críticas, la imposición de términos rusos en Ucrania y la retirada del paraguas defensivo estadounidense.
Según los datos del EUI, el riesgo con mayor probabilidad de materializarse en 2026 es una guerra híbrida disruptiva en suelo europeo. Los analistas dan por hecho que Estados hostiles y sus aliados intensificarán las operaciones de zona gris contra la yugular económica de la Unión: sus cables submarinos, tuberías energéticas y redes eléctricas.
Fuera del teatro europeo, el único escenario que alcanza la categoría de alto riesgo es un conflicto militar a través del Estrecho entre China y Taiwán. Aunque los expertos matizan que Bruselas estaría expuesta principalmente como potencia comercial y no como actor militar directo, el impacto en las cadenas de suministro y la economía digital europea sería devastador, obligando a la UE a gestionar una crisis global mientras intenta proteger su propio territorio.
El estudio del EUI identifica además 13 riesgos de nivel moderado que, aunque menos inminentes o sistémicos, podrían desestabilizar la región. Entre los más probables destacan:
- La ruptura definitiva del alto el fuego entre Israel y Hamás.
- El fortalecimiento de las redes de narcotráfico y crimen organizado dentro de la propia UE.
- Una escalada regional más amplia que involucre a Irán e Israel, considerada menos probable que el conflicto en Gaza pero mucho más dañina si llegara a ocurrir.
Por el contrario, escenarios catastróficos como una confrontación bélica directa entre la OTAN y Rusia, o entre China y Estados Unidos, se mantienen en la categoría de baja probabilidad, aunque su impacto sería máximo.
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